10 señales para ser un jefe “horrible”


A
continuación, os invito a leer la traducción del artículo recientemente publicado
(21/10/2011) en allbusiness.com por Sam Barry y Kathi Kamen Goldmark

¡No son ellos, eres tú!


Has podido
tener jefes “malignos” a lo largo de tu vida profesional y has jurado que si
alguna vez ocupas un cargo similar, harías las cosas de forma diferente…

Ahora ese
día ha llegado y eres el jefe. Y tus intenciones son buenas. Pero tienes que
hacer frente a un montón de reuniones, correos electrónicos, llamadas
telefónicas, quejas de clientes o tomar decisiones que deberían haberse
adoptado” ayer”…

Sin
embargo, no tienes el tiempo o la energía para preocuparte por ser un buen jefe…
El destino de tu pequeña empresa está en la cuerda floja… Tienes cosas más
importantes que hacer… Además, los empleados son perezosos, quejicas…

Si eso es
realmente lo que te está sucediendo ahora mismo: ¡felicidades!: solo puedes ser
un jefe “horrible”. Es posible que te hayas convertido en esa persona que
siempre juraste que nunca llegarías a ser.
 

Si quieres
estar seguro, continua leyendo las 10 señales de advertencia por las que te
puedes haber convertido en el protagonista de las peores pesadillas de tus
empleados.

Señal de peligro número 1: Estas asustando a la gente.

¿Has
notado que nadie viene a verte con un problema?, ¿nadie aporta ideas creativas
o iniciativas?,  ¿te parece que todo el
mundo deja de hablar cuando entras a la oficina?…

Las
personas en posiciones de autoridad a veces se olvidan de que hay una
diferencia entre el respeto al mando y asustar a la gente. Y si ser un jefe
temible suena divertido, es posible que desees hacer carrera en el crimen
organizado.


Señal de peligro número 2: Tus empleados
trabajan a tu alrededor.

¿Todas las
personas que trabajan contigo tienen pánico por el más mínimo problema?, ¿te da
la sensación de que las decisiones importantes se están tomando sin tener ni
idea de lo que está pasando?…

Tal vez,
tus empleados no te odien, pero pueden pensar que eres un incompetente.

Puedes
haber sido un gran profesional en tu trabajo,… pero a medida que tu empresa ha crecido
y se han multiplicado tus responsabilidades es difícil aprender a jugar el
papel diferente de jefe. Aquí, hay una curva de aprendizaje empinada que puede
deslizarse en una dirección equivocada.
 

En este
caso, la buena noticia es que no es demasiado tarde para aprender gestión. Al
menos, merece la pena.

Señal de peligro número 3: ¿Crees que estás rodeado de maniquíes? 

¿Por qué
todo el mundo que trabaja contigo esta tan ignorante e impotente?, ¿por qué
tienes que hacer todo tu mismo?. Es posible que creas que no puedes confiar en
las personas que trabajan contigo  y
prefieras controlar absolutamente todo tú mismo. Para ti todos son inútiles.

Pero, lo
mismo el problema no está en ti y no en ellos. Este tipo de actitud te
establece oficialmente en un obseso del control y tus empleados te ven como un
caso perdido de inseguridad.
 

Si no
tienes cuidado, realmente puedes terminar pensar que la gente no puede ni
afilar sus lápices. Lo mismo piensas que no hay nadie competente a tu
alrededor.
 
Señal de peligro número 4: ¡Eres un
cerdo elitista!.

Sí pudieras
clonar a alguna de las personas que trabajaron contigo en el pasado…es decir,
gente como tú!. Entonces, podrías librarte del resto de perdedores.
 

Con la
desconfianza de que no se puede tener gente que simplemente no encaja, no se
puede construir un buen equipo.
 

¿Eres
ese tipo de jefe que desconfías de todos salvo de muy muy pocos?.

Señal de peligro número 5. El vaso siempre está medio vacío. 

No es
ninguna sorpresa que prescindas de gente porque falte algo… Sin embargo, finalmente,
tus competidores terminan fichando a todas las grandes profesionales que has
entrenado. 
 

Si esperas
lo peor, es probable que las cosas acaben mal.
 

Pero tú
eres el jefe y si no estableces un buen nivel de confianza, -con un tono optimista
para tu equipo-, nadie hará las cosas por ti.

Señal de peligro número 6: Siempre eres
el payaso de alrededor.
 

Has
trabajado duro para llegar a donde estas y si hay una cosa que has aprendido,
es que «todo trabajo hacen de Jack un chico aburrido». Por ello, aprovechas
todas las oportunidades para iluminar el entorno de oficina con actividades de
relajación y bromas inofensivas.
 

Pero, ¿por
qué no hay alguien más a tu alrededor que sepa cómo divertirse?.

Tal vez
sea porque no dejes a tus colaboradores tomar decisiones adultas sobre sus
responsabilidades. ¡Eso no es divertido en absoluto!.

Señal de peligro número 7: Tus cambios de humor son aterradores.

¿Por qué todos tus empleados están tan confundidos, nerviosos o inseguros? La
mayoría de ellos hacen un buen trabajo y tu puerta siempre está abierta, pero,
sin embargo, todo el mundo pasa de puntillas a tu alrededor  y parecen estar susurrando a tus espaldas.
 

¿Has
considerado la posibilidad de que podrías ser la causa de su confusión? Tu eres
el señor el lunes, una erupción volcánica el martes, el miércoles no tienes empatía,
el jueves eres el contrapunto y el viernes eres una sorpresa… ¿O tal vez, eres
todo lo anterior varias veces  a la vez
un día determinado?.

Cuando el
estado de ánimo del jefe es tan impredecible, la oficina parece peligrosa para
tus colaboradores.
 

Tener un
jefe bipolar es como tener un padre alcohólico. Eso no es sano.

Señal de peligro número 8: No puedes
mantener las manos quietas.
 

¿Los/as
jóvenes lindos/as asistentes ponen los ojos en blanco cuando haces bromas?, ¿has
notado que tus colaboradores tienden a entrar a tu despacho de dos en dos, de
tres en tres…pero, nunca, solos?, ¿declinan tus invitaciones a que los envíes a
casa, aunque tengas un magnifico porsche?.
 

Eres poderoso,
atractivo, rico y carismático… pero, cada vez que intentas prestar apoyo a tu
equipo la rechazan.
 

Tal vez
eso sucede porque todo el mundo piensa que eres un “acosador”.
 

Lo que
puede parecer un inofensivo coqueteo por tu parte para los demás puede ser
considerado como acoso sexual. Incluso, con trascendencia penal.  

Señal de peligro número 9: No se puede
tomar una decisión.

Tus
empleados están siempre asumiendo tus decisiones. Tus colaboradores hacen sugerencias,
pero pasas mucho tiempo en tomarlas en consideración…hasta que son
oportunidades perdidas. 
 

Está bien
tomarse un poco de tiempo para pensar las cosas, pero si te tomas demasiado
tiempo en analizarlas puede ser es tan malo como no tomar una decisión.

De hecho,
las personas dejaran de acudir a ti con grandes ideas; e incluso, podrían
ofrecerlas a tus competidores.
 

 A veces es mejor tomar decisiones, aunque no
sean las mejores.

Señal de peligro número 10: Estás perdiendo el tiempo en lugar
de hacer tu trabajo.


Tu
asistente intenta mantenerse al margen de tus preocupaciones y tus
interrupciones.

¿Cómo es
que nunca se puede acabar las tareas por tus interrupciones?.
 

Tal vez,
creas que como eres el jefe, tengan que prestarte siempre atención. Las
personas dependen de ti, pero tienen y quieren hacer sus trabajos.
 

Tu misión
es prestar apoyo, pero dejar que tus colaboradores pueden sacar adelante su
trabajo. Luego, sino lo hacen, se lo recriminaras.